Poema


Te digo adiós, y acaso te quiero todavía. 
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós. 
No sé si me quisiste… No sé si te quería… 
O tal vez nos quisimos demasiado los dos. 

Este cariño triste, y apasionado, y loco, 
me lo sembré en el alma para quererte a ti. 
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco; 
pero sí sé que nunca volveré a amar así. 

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, 
y el corazón me dice que no te olvidaré; 
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo, 
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé. 

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida, 
mi más hermoso sueño muere dentro de mí… 
Pero te digo adiós, para toda la vida, 
aunque toda la vida siga pensando en ti.

José Ángel Buesa – Oasis.

Diez sencillos trucos para desenmascarar a un ogro

La casa del colibrí

ogros

Yo soy una enamorada del amor, y eso me ha hecho conocer mucho.

No existe la persona perfecta, pero sí la que se nos ajusta a la perfección.

Sin embargo, puede suceder que en ocasiones…¡veamos ogros!

O podría ser peor: ¡Que no los veamos y los llevemos encima!

Los ogros son muy escurridizos y podrían ganar el primer premio en una fiesta de disfraces.

Pueden ser ellos y ellas, he visto de todo a lo largo de estos años.

Pero no son infalibles, tienen atributos para ser reconocidos.

¿Y cómo lo vemos?

Lo vemos en sus palabras. Siempre hablamos como somos y somos lo que hablamos.

Por eso, coge papel y lápiz y toma nota de estos diez sencillos trucos para desenmascarar a un ogro:

1. Un ogro puede tener manos de garfio: si tu “príncipe” te dice “Tú eres sólo mía”, salta de la pompa en la que estás…

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